Cinco hábitos que protegen el corazón y todavía subestimamos

Especialistas recuerdan que cuidarse también se construye con las decisiones de todos los días, entre ellas moverse y alimentarse mejor.

Las enfermedades cardiovasculares siguen encabezando las causas de mortalidad en todo el mundo, pero la gran noticia es que la mayoría de los eventos graves se pueden prevenir, por lo cual, cuidar la salud cardíaca no es cuestión de esperar a que aparezcan los síntomas, sino de adelantarse a ellos tomando el control de los factores de riesgo a tiempo.

En Argentina, las enfermedades del sistema circulatorio provocaron 105.130 muertes durante 2024 y representaron el 30,3% de las muertes por causas definidas, convirtiéndose en la principal causa de muerte del país. Dentro de este grupo, se registraron 26.404 muertes por insuficiencia cardíaca y 22.841 por enfermedades isquémicas del corazón.

Cinco claves para cuidar el corazón

1) Moverse más, sentarse menos. La actividad física regular es una de las herramientas más efectivas para proteger el corazón. Se recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, junto con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana. También es importante reducir el sedentarismo: caminar, utilizar las escaleras y hacer pausas activas durante la jornada son formas sencillas de sumar movimiento.

“No necesitamos convertirnos en atletas para cuidar nuestro corazón. Movernos más, permanecer menos tiempo sentados y encontrar una actividad que disfrutemos puede ser mucho más efectivo que proponernos rutinas imposibles de sostener. La clave es la constancia”, destacó el Dr. Miguel J. Schiavone (M.N. 122.283), cardiólogo, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del citado hospital.

2) Comer mejor, no perfecto. Una alimentación cardioprotectora no depende de un alimento en particular, sino del patrón alimentario en su conjunto. Se recomienda priorizar verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y fuentes saludables de proteínas y grasas, y limitar el exceso de sodio, azúcares agregados y alimentos ultraprocesados. El objetivo no es seguir una dieta perfecta durante algunas semanas, sino construir una forma de alimentarse saludable que pueda sostenerse en el tiempo.

3) Dormir bien y manejar el estrés. Dormir también es cuidar el corazón. En adultos, se recomienda en términos generales entre 7 y 9 horas de sueño por noche. Dormir poco o mal de manera persistente se asocia con alteraciones metabólicas y con un peor control de diferentes factores de riesgo cardiovascular. El estrés crónico también puede afectar la salud, tanto por sus efectos sobre el organismo como porque puede favorecer hábitos menos saludables: dormir peor, abandonar la actividad física, alimentarse inadecuadamente o aumentar el consumo de tabaco o alcohol.

4) Dejar de fumar: una decisión que cambia el riesgo. Dejar de fumar es una de las medidas de mayor impacto para proteger el corazón y las arterias. Los beneficios aparecen independientemente de la edad o del tiempo que se haya fumado. También es importante evitar la exposición al humo de segunda mano y el consumo de productos de tabaco y nicotina.

5) Prevenir también es controlarse. Los hábitos saludables no reemplazan los controles médicos. La hipertensión, el colesterol elevado y la diabetes pueden permanecer durante años sin producir síntomas. Por eso, conocer la presión arterial, el colesterol y la glucemia, evaluar los antecedentes personales y familiares y realizar controles periódicos permite detectar factores de riesgo de manera temprana.

Fuente: NA